Son mis amigos.
Son mis amigos, sí, y lo digo con la mayor emoción del mundo. Les quiero y eso no se puede evitar.
Este verano he compartido una semana con ellos. Hemos estado juntos en la playa y con mis hijas. Hemos escuchado música, nos hemos embriagado también alguna noche, hemos hablado y mucho, de cantidad de cosas, Isa y yo nos hemos escapado a la piscina una noche, jaja, intentó enseñarme a bucear pero…no tuvo demasiado éxito, eso sí, las risas se escucharon más allá del horizonte.
Ellos, mis amigos, me quieren y los quiero, estamos conectados y espero que esto se vuelva a repetir.
Lo más bonito de todo ha sido hablar con ellos cuando la luna nos miraba de frente, cuando el mar nos arrullaba con su inconfundible sonido, ellos me han hecho entender lo que es amistad y lo que no es amistad.
Manuel, es un maestro de la creatividad, es un sabio en sentimientos y siempre se aprende al escucharle. Isa (O Nisa para mis princesas, la llaman así) cuando llegamos le había preparado a mis chicas una habitación en la que no faltaba de nada, además de ser una experta con los niños, es una persona pura, sincera y auténtica de verdad.
Los quiero, no lo puedo remediar.
El sentimiento de la verdadera amistad es una emoción difícil de explicar. Pero lo importante es sentirlo. Os quiero.
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