Querido Perú
Un temblor abrazó durante dos minutos a la tierra y el mar. No solo dejó huellas en la tierra en ella dejó grietas. También ha sido un abrazo mortal en zonas debilitadas por la pobreza. Ha sacudido la esperanza de personas que apenas sin ese abrazo podían subsistir. Ahora el frío se mezcla con el hambre, desesperanza, dolor y tristeza por todos los cuerpos que han quedado destruidos, aplastados, en la tierra que les vio nacer.
Es curioso que ahora cuando el resto del mundo ha empezado a mandar auxilio, haya sido Bolivia, quien siendo aún más pobre si cabe que Perú, haya sido el primer país que mandó ayuda. Los Estados Unidos de América, ¡la superpotencia mundial! ha mandado ayuda valorada en 75.000 euros, eso creo si no estoy mal informada; no diré nada, sobran comentarios, juzgar por vosotros mismos. Egoísmo, interés…gracias por la propina.
Aquí, tenemos a muchos ciudadanos del Perú trabajando entre nosotros, integrados, pero separados de sus familias y muchos proceden de Pisco. He visto por televisión a una mujer joven asustada, llorando y envuelta de impotencia, por tener en Pisco a sus niñas y no poder saber absolutamente nada de ellas, porque además la distancia es enorme y el viaje es impensable; no tiene dinero para ir a buscar a sus hijas y abrazarlas si puede. La impotencia debe ser aún peor a los que están aquí, al saber y conocer perfectamente la falta de infraestructuras de la zona, sobre todo porque aquí ellos si disfrutan de todas esas ventajas, imagino lo que debe de ser para esa madre, tener a su alcance un centro de salud, un hospital, saber que a su hija le hace falta y no poder hacer nada. Pero no solo el centro de salud, ni tan siquiera un espacio donde poder alojar a la gente que lo ha perdido todo, que está en la calle y tampoco pueden abrigar a los niños por la noche, porque allí ahora hace frío, un frío exterior que se ha filtrado en el interior de todos los cuerpos.
Ahora sólo se ve silencio, soledad, dolor y desesperanza en las miradas de todos. Confío que la ayuda sea suficiente, sobre todo porque en zonas de miseria y pobreza, si no se soluciona pronto la retirada de cadáveres, después pueden estar expuestos a muchas epidemias.
Querido Perú, aquí nos acordamos de ti.
http://www.clarin.com/diario/2007/08/16/um/m-01479212.htm
La foto es del padre Franz, un misionero austríaco que lleva más de 12 años ayudando sobre todo a los niños de zonas pobres en Perú.
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