Tres Deseos, Carta a los Reyes Magos
Queridos Reyes Magos:
Ha pasado mucho tiempo desde que os dejé de pensar. Las 46 niñas que ahora se encierran en mí, os sueñan ahora a través de otros ojos, que nada tienen que ver con aquella carita pegada a un frío cristal, que una vez creyó escuchar el ruido que vuestros camellos hacían en mi calle.
Entonces, los regalos estaban en vuestras bolsas por llegar, y ahora, intento ser yo, la que regala una dosis de esperanza envuelta con un lazo rojo de Navidad.
Ya sabéis de qué hablo; de esa esperanza que a veces vosotros no sois capaces de regalar, porque se esconde en sentimientos tardíos, que muchos/as no pueden encontrar.
Son esos niños y niñas que no conocen el perfil de vuestra sonrisa, el tamaño insospechado de vuestros tesoros, o la belleza de las luces que adornan vuestras carrozas.
Es muy cierto que también estáis en la sonrisa de mis hijas, o en las sonrisas y miradas, de muchos otros que como ellas, no saben de lágrimas, dolor o de un bocado encontrado en la basura.
Os hablo también de los niños y niñas que cómo yo, hace ya mucho tiempo que la vida les grito que han dejado de serlo.
A veces os vivimos a través de todos los que retoman la ilusión, otras veces queremos seguir pensando que al pasar por nuestras ventanas, nos guiñáis un ojo para dejarnos un mensaje de complicidad, y quizá la inmensa mayoría de las veces, no queremos ver vuestra presencia a causa de vuestro olvido hacia nosotros el resto del año.
Pero es muy cierto, que tenéis algo muy especial, algo, que se llama ilusión, y que de una manera o de otra, nunca puede morir, y la mejor vía para nosotros, que somos los que debemos alentar ese sentimiento a los que nos siguen, es la Esperanza.
Ella nunca debe morir, y por eso os pido que hagáis magia con ella, para que se deslice en todos aquellos rincones en los que falta siempre algo, porque en los otros rincones, y en comparación, sobra la imaginación.
Os lo pide la niña que un día os soñó.
Os lo pido en mi carta, y deseo que no olvidéis a todos los que por aquí en estos barrios juegan conmigo a las palabras, no necesito escribir sus nombres, porque vosotros sabéis de sobra y por triplicado, quiénes son.
No deseo nada, solo esperanza, ilusión, y también que nunca muera el amor.
Tres, como vosotros.
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