Lluvia de invierno
Como gaviotas oteando el ancho mar, guiadas por el aroma salino desde el puerto de cualquier vida, usando barcos y veleros como peaje temporal en paradas instintivas; así son mis sentimientos nutriéndose de tu silencio.
Hoy ha sido muy lento el amanecer, se ha negado a decirme las palabras que necesitaba escuchar, pero me ha dejado admirar los colores del gris que anuncia la lluvia de invierno. Se ha mostrado frío ocultando su mirada, pero dejando que mis ojos exploraran el perfil de sus colores.
He pensado en ti mientras me dejaba abrazar por el espacio vacío del tiempo que no te tengo a mi lado, he sentido que era capaz de abrazarte con mis pensamientos, con la intención de mis dedos al acariciarte ahora con ellos, con esas lágrimas que siempre consigues que se disfracen de sonrisas, con el atardecer que se ha quejado por tener mi mirada detrás de cualquier cristal.
Y qué bella es la lluvia cuando se admira a través del calor de un beso, aunque sea un beso recibido en la distancia de un sentimiento. Y qué bella es tu mirada cuando imagino como me sientes a través de mis letras.



