Adiós Luciano Pavarotti
Ya dijiste adiós entre notas cansadas. Te fuiste, te quedas. Te devoró una enfermedad ajena al ruiseñor que anidaba en tu garganta, un ruiseñor que llevó tu canto al pueblo, a la familia, a la juventud, al mundo, a la eternidad. Dijiste adiós, pero cuánto nos dejas.
Dices en Carusso…mira estos ojos que te miran; pero mira tú los oídos que te escuchan, como yo ahora. Sí supieras los sentimientos que despiertas con tu voz… podrás seguir siendo tenor, serás tenor en un sueño envuelto en ensueño, en ese espacio robado entre dos cuerpos, en un amanecer que nunca muere, en un atardecer que se empeña en oscurecer, o en una noche que invita a dos amantes a no dormir.
Eres aún a través de tu voz, el eterno descanso de la belleza que no ha muerto en una nota, ni en el sentimiento que provocas con ella. Vencerás.
Desde este rincón, con el ave María, de Schubert te digo adiós. Con ésta me erizas la piel y con las otras también.



